El tiempo ni se detiene ni perdona

Si lo cierto es que para nada me siento vieja  (48 años), definitivamente que si siento y estoy muy consciente de como mi cuerpo ha cambiado -y sigue cambiando- y mi práctica junto con él. 

El cambio en mi práctica debido al envejecimiento es un tema que solamente lo he platicado con amigos y estudiantes cercanos, con amigos que practican yoga lo hablamos casi susurrando y entre risas, un poco como con pena y un poco con negación. El propósito de escribir este blog es para abrir nuevamente mi corazón y compartirles que en definitivo mi práctica no es la misma que fue en 1999. Empecé a practicar Ashtanga cuando casi cumplía 29 años y el cuerpo obvio no es el mismo y sobre todo mi conciencia. Aunque era mucha la devoción también existía ese constante vivir en el futuro, pensando en todas las posturas que quería que me diera mi maestro y aunque la misma práctica te obliga a estar en el presente, el propósito por el que verdaderamente practicas empieza sólo a enfatizarse en la parte física. Después los años empiezan a pasar rápidamente sin que te des cuenta, hasta que tu cuerpo te pasa la factura y de una manera no muy sutil; vienen las lesiones, los dolores crónicos y por consiguiente tu practica tiene que evolucionar. 

Yo empecé a “quitarme” posturas. Existen posturas que simplemente ya no puedo hacer porque mi hombro se disloca (tuve una cirugía para que me pusieran anclas) a consecuencia de la lesión en mi hombro izquierdo el derecho trabajaba el doble para compensar, y ahora tengo que cuidar de los dos.  Aunque esto fue en un principio una etapa dura en mi práctica NUNCA deje de practicar, ni NUNCA he pensado en hacerlo así que por eso decidí modificar y no castigarme psicológicamente. Empecé a concentrarme en posturas que disfrutaba y que me “abrían” más. Hoy en día puedo decirles con toda sinceridad que aunque disfruté cada momento cuando mi cuerpo estaba en su PEAK ( en su mero mole como decimos en México ) ahora disfruto mucho más mi práctica. Tomo cada respiración con profundo agradecimiento y aunque son contadas las veces que ahora salto entre los brazos, sigo ligando mis posturas de manera sincronizada con la respiración (vinyasa) NUNCA ALTERO el orden de la serie, así sea primera, segunda o tercera y NUNCA dejo de dar lo MEJOR DE MÍ, pero lo mejor de mí en ese momento. Ashtanga no es cuadrada, contrario a lo que mucha gente piensa, si se pueden modificar las posturas dependiendo de las necesidades físicas del estudiante y esto no es algo que me estoy sacando de la manga, esto es algo que el mismo Guruji enseñaba. 

Mi deseo es practicar yoga hasta que el cuerpo ya no de más y así quiero enseñar también… viejita y haciendo lo que más amo hacer… ASHTANGA!

Namaste