Lista de Maestros Autorizados

Les comparto mi historia más bien como una terapia, sin fin de que alguno de ustedes se ponga a mi favor o que se pongan en contra.

Por mucho tiempo no quise hablar de este tema porque en su momento fue humillante y doloroso…muy doloroso. Para entender mi experiencia tienen que saber que yo me inicié en un entrenamiento de Hatha Yoga. A un año de haber empezado a tomar clases de hatha yoga sentía que quería saber más, quería estudiar, aprender, estaba lista para profundizar y comprometerme por completo en el yoga, así que con muchos sacrificios entré al Teacher Training del Integral Hatha Yoga en Nueva York, en un período de mi vida en donde sólo respiraba INCERTIDUMBRE.  Llegué a NY con un sueño que tenía desde los 16 años, trabajar para MTV, y se cumplió, pero cuando terminó me dejó en estado de confusión. 

Afortunadamente recordé que siempre había querido tomar clases de yoga. Escuché del yoga en una entrevista que vi de Elsa Aguirre y nunca se fue de mi mente. Estoy feliz por haber hecho caso a mis pensamientos de tomar el entrenamiento. Fue uno de los épocas  más enriquecedores que he tenido, yo estaba en estado de enamoramiento 24/7, mi mente se abría, mi cuerpo despertaba. Una semilla había sido plantada en mi corazón, servir y compartir esta hermosa disciplina. Así que la historia comienza en Marzo de 1999, a una semana de haberme graduado (la graduación fue otro momento que jamás olvidare) empecé a dar clases y no he parado desde entonces. 

Siempre he tenido claro lo que sé y hasta donde sé, un entrenamiento de 200 hrs no te hace maestro, y la verdad dudo que alguien sienta que es un maestro de Yoga sólo por haber tomado un Teacher Training, para mí fue una herramienta muy importante que me ayudó a entender la técnica de las posturas, el modo correcto de respirar y un poco de ajustes. Vimos solamente 15 posturas!!!! 

Después de casi dos años aún no entendía lo que era yoga, no sabía que existían diferentes tipos de yoga. Hasta que descubrí Ashtanga. Mi vida dio un giro de 360 grados. Fue amor a primera clase, cuando me fui a casa y dormía, mi cuerpo literalmente se movía tratando de recordar las posturas que había según yo hecho a perfección… jaja… había sido toda la primera serie completa! 

Nunca había visto algo igual, gente saltando entre sus brazos, contorsionarse, vistiendo tank tops (nosotros vestíamos todo de blanco) sudando, enfocados sin mover la mirada y respirando con profundidad, eraaaa wowwww… y luego, mi maestro, Govinda Kai, comandando la clase con tanta autoridad y belleza, escuchaba palabras raras, eran los números en sánscrito que iba dictando con precisión, una verdadera experiencia. Después de un par de clases mi maestro me dijo que era mejor ir a clase de Mysore y así lo hice. Si la clase guiada me impresionó al entrar a clase de Mysore me quede más que asombrada, creo que hasta me quede parada por algunos segundos sin saber que hacer. 

Estaba en el lugar perfecto y en el momento perfecto. Todo era nuevo, era un nuevo comienzo y estoy profundamente agradecida de que el sistema lo haya aprendido de manera tradicional. Todas las posturas me las dieron una a una hasta Pincha Mayurasana (El resto me las dio Sharaht en el 2012 en una clase en Encinitas) Estudié con 4 diferentes maestros durante aproximadamente 4 años: Govinda Kai, Christopher Hildebrandt, Petri Raisanen y Guy Donahaye.

Después de vivir 13 años en Nueva York regresé a vivir a México. Sólo de esa manera me fue posible ir a India a estudiar directamente con Guruji. Aunque tomé clases con él cada año que visitaba NY no fueron suficiente. Quería más del maestro. 

Cuando llego a México, ya tenía varios años registrada en Yoga Alliance como “Experienced Registered Yoga Teacher”, esto te permite dar entrenamientos basado en los años de experiencia tanto de práctica personal como de estudio. Mi primer Teacher Training lo di en el 2005. Y lo hice basado en Ashtanga, porque eso es lo que yo practico! En ese sistema me especializo. Y lo hago de manera tradicional. Para mi es fundamental y prioridad darle a los estudiantes todas las cosas que a mi me tomaron años aprender, porque cuando aprendes de manera tradicional el maestro pocas veces te habla durante la práctica, no te enseñan la alineación, ni el número de vinyasas. Solamente te tienes que presentar todos los días, practicar y después, practicar más. 

Así que para mi no fue nada fuera de lo normal dar entrenamientos -vengo de uno- y empecé mucho antes de ser autorizada. Y uno de las misiones que tenía en un principio era motivar a la gente a que fuera a Mysore!!! Mis estudiantes no me dejarán mentir, muchos de ellos han ido. Mysore es una experiencia maravillosa, es llevar tu práctica a otro nivel. Viajar al otro lado del mundo, vivir lejos de tu familia por meses, despertar a las 2.30am para ir al Shala y empezar a practicar a las 4am es algo simplemente mágico. Y cuando Guruji estaba, la energía ERA ÚNICA! HERMOSA! Una experiencia que va más allá de lo físico.

Pero siempre existe el lado oscuro y en Mysore se llama: COMPETENCIA y con la competencia vienen los CELOS y la ENVIDIA. 

Desde el primer momento en que pisas el Shala muchos se enfocan en cuántas posturas te dan, si eres o no autorizado, si eres autorizado 1 o 2, si estás certificado, si practicas a las 4am o a las 6am… toooodo importa, TODO les importa. Si tienes un shala, si das clases , si no das clases. No todos los estudiantes son así, pero los que son, son de armas tomar.  

El Shala en Mysore tiene reglas para los estudiantes autorizados y certificados: NO hacer retiros, NO dar entrenamientos, NO dar talleres y NO tomar clases en otras escuelas (Y CURIOSAMENTE TODOS LAS ROMPEN) 

A pesar de esto yo continué haciendo los entrenamientos y de eso tomo mi responsabilidad. Y si tomé la decisión de hacerlo es algo que a nadie debió haberle afectado al punto de ir a hablar con Sharath para que me quitaran la autorización, y antes de hacerlo atacarme en todas las redes sociales como si fuera yo una criminal y en plena víspera navideña y con mi familia de visita! Y fue tristemente un mexicano, me dejó hasta mensajes privados diciendo que no pararía hasta terminar conmigo (sus palabras literalmente). Lo que me duele en el alma, es que Sharath escuche a estás personas, las deje entrar a su oficina y les permite chismosear de otros y toma decisiones radicales sin cuestionarnos. Al parecer no le importó el comportamiento agresivo del “chismoso”. 

Desde ese incidente no he vuelto a Mysore. Ni volveré. Me quedo con lo bueno y lo malo acaba aquí como un capitulo cerrado. 

Desde hace tiempo deje de poner a las personas en pedestales. Esa época de inocencia se apagó en mi gracias a este tipo de situaciones. Lo que no se ha apagado es la mecha que se encendió la primera vez que practiqué esta HERMOSA DISCIPLINA, esa es para mi la única y más importante verdad: MI PRÁCTICA DIARIA. 

Que VIVA EL ASHTANGA!!!

LO BUENO

Lo más grandioso de todo es que en esos meses de tristeza me enfoqué en mí, cambié mi alimentación (algo que deseaba hacer ya hace mucho) me hice vagana y ahora dedico gran parte de mi tiempo a organizar el Festival Vegano más imortante de México: EL TULUM VEG FEST!!!!!! 

Así que hoy le agradezco a ese chismoso, sin él, tal vez el Festival no hubiera nacido.